El negro Sabino se consideró siempre un hombre feliz.
Hasta aquel día en que fue con su patrón —Correa— a lo del finado Antúnez. Él era feliz porque allí tenía todo lo que se necesitaba para ser feliz, según su propio pensamiento; yerba, carne, tabaco y caña.
![]() |
| Foto: Linda Hartley |

